Estoy pensando en lo agradecida que estoy con la Universa por estos días con mis adolescentes.
 
Me autoexilié del Facebook unos días, pero siento la necesidad de compartir algunos pensamientos de verano:
 
  • Ser la única adulta en casa, con mis hijos y sus amigos, me hizo encontrarme con la soledad nuevamente. Le dije hola con un poco de esa melancolía que acompaña mis sensibilidades desde siempre. Mis hermanas y mi compañero se manifiestan por texto y por voz recordándome que, sí, “nos acompañamos” en la misma soledad existencial.
  • La adolescencia de mis hijos es una transformación en la que me he estado reflejando desde hace varios años. A veces el cuerpo y la mente se sienten incómodos, apretados, enojados, pero otras veces se sienten tan descaradamente libres que pueden gritar, reír y maldecir con decisión, a modo de catarsis analgésica. Es el arte de los extremos necesarios y hay que practicarlo un poco más.
  • Tengo una fuerte sensación de logro por habernos regalado estos días de tres, más un montón de amigues y familia. Se valen las palmadas en la espalda y un largo baño de piscina a solas, mientras los jóvenes dan tregua arrasando con toda la comida disponible en la cocina.
  • No se si la escapada de verano se vuelva una tradición familiar, pero sí estoy segura de que serán días que recordaremos con amor y eso lo vale todo <3